Miembros de Jóvenes por Zamora
acudimos ayer a un acto en Villaralbo convocado por el Movimiento en Defensa de
la Sanidad Pública en Zamora, movimiento del que ADEIZA forma parte.
Representantes de esta plataforma hicieron alusión a los recortes sanitarios
que se están viviendo en nuestra provincia, prestando especial atención a los
recortes sanitarios producidos en el mundo rural.
En estos seis últimos años el
número de trabajadores del complejo asistencial de Zamora se ha reducido en 300
personas, mientras que las listas de espera no dejan de crecer. Zamora es una
de las provincias más envejecidas de España por lo que se hace necesario
disponer de una buena asistencia sanitaria con la que atender este
envejecimiento demográfico, al mismo tiempo en el que se lleven a cabo medidas
destinadas al rejuvenecimiento poblacional de nuestra provincia. Sin embargo el actual Gobierno,
lejos de incrementar las cuantías destinadas a las partidas de sanidad, se
dedica a recortar en un derecho tan básico como lo es la salud, que debería
estar al margen de los juegos de intereses de aquellos que quieren convertir la
salud en un negocio.
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Imagen de la charla en Villaralbo |
Todos debemos luchar por mantener
nuestro sistema sanitario, luchar contra la privatización que la sanidad zamorana
está sufriendo, porque nuestra salud depende de ello. Los recortes en nuestra provincia han supuesto
un aumento de las listas de espera y una mayor precariedad de los servicios y
todo en base a una supuesta mayor eficiencia de los recursos. Esta
justificación resulta incomprensible si se analizan las partidas de gasto en
sanidad en la provincia de Zamora, cuando se producen mermas en los servicios,
se quitan camas, se reducen especialistas… pero sin embargo se realizan costosas
obras faraónicas en la remodelación de infraestructuras sanitarias para luego
tenerlas infrautilizadas, construyendo poco a poco una sanidad pública ineficaz
que permita el desarrollo de la sanidad privada.
El panorama que atraviesa nuestra
provincia es crítico, con la elevada despoblación y la creciente ineficacia de
nuestro sistema sanitario, que produce la disminución de la esperanza de vida, cada vez somos menos y nos morimos antes.